Reseña Retiro Anual Shaolin 2018

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Por: Arturo Martínez C.

Inmóviles, todos en la misma postura, con las piernas temblando mientras gotas de sudor y lluvia refrescan nuestro cuerpo, todos con la mirada en una sola dirección, esperando la siguiente orden, con nuestros corazones latiendo en un acelerado palpitar, ¡one more time! se escucha a lo lejos a lo que respondemos un enérgico ¡Yes ShiFu! todo duele, pero nadie se rinde.

Del 18 al 21 de octubre cientos de personas nos reunimos como como cada año para entrenar con SiFu Shi Yan Ming, famoso por cientos de medios de comunicación, sin embargo basta conocerlo para entender el porqué de tan gran personalidad.

 

Durante estos días no somos simples personas, es impresionante como se despierta el guerrero que llevamos dentro, desde temprano el cansancio desaparece y aunque son las 5:30 de la mañana no hay frío, aunque no ha salido el sol aún, podemos ver. Después del arduo entrenamiento viene un merecido desayuno, donde comida deliciosa nos espera, unos minutos de convivencia con nuestros hermanos, durante estos días las nacionalidades desaparecen, los estilos se combinan y el criterio se hace uno con el Budismo Chan.

 

La práctica de la tarde no se queda atrás, ahora es el turno del Tai Chi y el Qi Gong, uno pensaría que la naturaleza de estas disciplinas propiciaron la calma y hasta con unas notas de aburrimiento, pero la sorpresa de todos es que es una de las prácticas más duras, aunque el sol haga presencia nuestros corazones siguen, nuestro cuerpo nos pide hidratarnos, descansar 1 minuto y seguir, literalmente es una meditación en movimiento.

 

Regresamos al comedor, hambrientos y contentos, pero queremos más, nos aceleramos, nos impacientamos, sabemos lo que viene, los nuevos lo presienten, en el aire se respira, los poros no transmiten, ya queremos tomar la clase principal.

 

Como si de algo ensayado se tratara, todos vamos a nuestras habitaciones, nos colocamos nuestros uniforme, los tenis de entrenamiento y aunque el cielo anuncia su lluvia, estamos dispuestos a refrescarnos, AMITABHA!!! se escucha a lo lejos, es el SiFu con su deslumbrante uniforme naranja, sudando Chi y con esa mirada de fuego comenzamos a calentar, una breve explicación y a entrenar, con gritos de apoyo por todas partes, la respiración acelerada por el esfuerzo, no importa, lo disfrutamos, lo esperábamos. De repente paramos el SiFu explica la forma, no lo podíamos creer Gǒu Quen (forma de perro) simplemente impresionante, con sus rodadas, patadas aéreas y movimientos tan fuertes, nada nos podía parar, el cielo tan feliz con nosotros, nos refresca, una lluvia cubre nuestra espalda, contentos y extasiados no paramos, vapor salía de nuestro cuerpo, nuestras almas estaban siendo alimentadas por aquel monje Shaolín de la 34ta generación.

 

Así seguimos hasta que el SiFu nos pidió sentarnos, era hora de la filosofía, y como el hijo se acerca a su padre, todos nos sentamos alrededor del SiFU, no era wikipedia ni youtube, un monje Shaolín hablándonos del Chan, de lo hermosa que es la vida, del regalo que tenemos. “tienes 2 caminos y en los 2 hay dolor, solo que en uno el dolor es por entrenar y el otro es por falta de movimiento, ¿Cuál escogen ustedes? él tiene razón no podemos darnos el lujo de desperdiciar nuestra vida, no podemos esperar a ver que hay más allá cuando no estemos en este plano, ella la está aquí disfrutemosla y apreciemosla.

 

No se como paso todo tan rápido, pero todo inicio tiene un fin, nada es permanente, eso dice el Budismo y abrazando esa impermanencia, miramos a nuestro alrededor, tantas personas tan diferentes, tantas artes marciales juntas, tantas ideas, posturas y hasta uniformes, todos con un mismo maestro sonrientes al recibir nuestro reconocimiento.

 

Un suspiro sale dentro de mi ser, esperando tener vida para regresar el año que viene. Gracias a todos los participantes, gracias a nuestros alumnos, a nuestros maestros, al Templo Shaolín de México y a su representante el maestro Daniel Corona (Shi Heng Yi), gracias al SiFu Shi Yan Ming, y a la vida por dejarnos existir. AMITABHA, AMITABHA, AMITABHA.   

 

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