La fiesta del Kung Fu.

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Por: Instructor Hugo Sanchez R. 

 

Del 19 al 24 de Octubre de 2018 se celebró la décimo doceava edición del festival internacional de Kung Fu Shaolin de China, evento que normalmente se realizaba en Zhengzhou, capital de la provincia de Henan, Sólo que en esta ocasión el festival tomó lugar nada más ni nada menos que en la pequeña ciudad de Dengfeng, considerada por muchos la capital mundial de las artes marciales pues es ahí donde descansa la hermosa región de montañas Song que protegen al Templo Shaolin.

 

Todo empezó el día 19 de Octubre, cuando los participantes fuimos citados en el lobby del hotel Chan Wu para hacer el registro formal. Desde entonces ya se podía sentir el ambiente del festival, un ir y venir de autobuses de los que descendían decenas de atletas de distintas partes del mundo; se veían uniformes de Alemania, Holanda, Ucrania, Rusia, Estados Unidos, Argentina, Indonesia, Bolivia y por supuesto, China. Todos portando equipaje ligero, alguna arma Shaolin y por supuesto, su uniforme de competencia en gancho y bolsa de tintorería. Muchos no podían esconder el semblante de nerviosismo, otros, quizá más experimentados o quizá mejores actores, se veían tranquilos. Ese día muchos aprovechamos para hacer amigos nuevos y hablar de Kung Fu con gente que nunca habíamos visto.  Era increíble ver a tanta gente de lugares tan distintos, tan remotos, rivales y a la vez hermanos, unidos por una misma loca pasión por las artes marciales, unidos por el Kungfu.    

El 20 de Octubre por la mañana la ciudad de Dengfeng detuvo sus actividades cotidianas, se cerraron las avenidas principales, la fiesta del kung Fu había comenzado. A las 8am Sharp, directivos, entrenadores, atletas y acompañantes, abordamos los transportes que nos llevarían al Shaolin Zen Musical Theater donde se celebraría la ceremonia de apertura. La caravana era de 55 autobuses, recorrimos unos 12 kilómetros de distancia durante los cuales apreciamos un interminable performance de artes marciales que se extendió a lo largo de todo el camino por ambos lados de la carretera. Miles y miles de estudiantes de las principales academias de Kungfu nos demostraban sus habilidades en distintas disciplinas y estilos como Sanda, formas, acrobacias, Qi Gong, Tai Chi, dejándonos claro porque Dengfeng es considerada la capital mundial de las artes marciales. 

 

El Shaolin Zen Musical es un majestuoso teatro al aire libre, erguido en medio del monte Shaoshi. Como era de esperarse, la ceremonia de apertura no se quedó corta en espectáculo. Una hora y media de show donde además de kung Fu también se ondearon las banderas de los países participantes y el comité organizador junto con gobernantes de la ciudad nos dieron la bienvenida. Por la tarde, fuimos citados de nuevo al hotel Chan Wu para asistir a la junta de entrenadores, directivos y jueces donde se explicaron las reglas, fechas y horas de cada categoría del evento. Luego, en la noche, se nos permitió a los atletas ir a probar el área de competencia en el estadio Jun Mei, mismo que se construyó a principios de año exclusivamente para este evento. Nadie salió de fiesta esa noche, todos nos fuimos a la cama temprano ya que al día siguiente comenzaba la competencia.

 

Desde las 7:30 de la mañana del Domingo 21 de Octubre ya se veían algunos atletas haciendo ejercicios de calentamiento afuera del estadio Jun Mei, pero no fue hasta las 8 que comenzaron a pasar lista de los primeros en competir. Las categorías fueron divididas en grupos y estos a su vez divididos en las cuatro carpetas de wushu donde haríamos nuestra exhibición, así que teníamos que memorizar el grupo correspondiente a nuestra categoría y el número de carpeta donde competiríamos. Todos esperábamos impacientes mientras los organizadores llamaban uno por uno a cada participante de la categoría próxima a competir, era gracioso escuchar como intentaban pronunciar los nombres de los atletas extranjeros como si fueran trabalenguas.  Así pasaba el tiempo, esperábamos, calentábamos, repasábamos nuestras formas, observábamos a los que iban a competir en la misma categoría “ese es bueno, ese no tanto, ojalá ese otro se ponga nervioso y no le salga tan bien…”. Cuando al fin te llamaban, había que esperar otro rato para entrar al área de competencia, pero ya formados todos en una fila y portando un numero un poco incómodo en el uniforme para que los jueces te reconocieran. Una vez dentro del estadio, ya esperando turno frente al área de competencia, era impresionante escuchar a las porras de los países que más gente trajeron, todos gritando al unísono en diferentes idiomas; desde el “Jia You” de los chinos hasta el “Davai, Davai” de los Ucranianos. El corazón se salía del pecho cuanto más se acercaba tu turno. Al fin, al escuchar tu nombre, te colocabas la carpeta, mirabas la cara estoica de los jueces y al pitido del silbato comenzaba ese momento por el que habías entrenado tanto tiempo.

 

La dinámica del 22 y 23 de Octubre fue más o menos la misma, sólo que cada vez había más organización y el staff se familiarizaba con la pronunciación de los nombres extranjeros. Esto claramente improvisó el tiempo de espera para competir. La premiación se realizaba en un podio ubicado cerca de la puerta principal del estadio, aproximadamente media hora después de que el ultimo competidor de cada grupo presentara su forma. Las medallas eran entregadas por gobernadores y altos mandos del comité organizador.

 

Por la noche del 23 de Octubre, ya todos mucho más tranquilos y los ganadores con sus respectivas medallas, nos subimos a los mismos 55 autobuses para que nos llevaran de vuelta al Shaolin Zen Musical Theater, esta vez para presenciar la ceremonia de clausura del evento. Como era de noche, el show mostró mucho más color y efectos de luces, igual o más espectacular que la ceremonia de apertura. Al terminar el evento, se tardaron un par de horas en colocarnos en los autobuses que nos llevarían a nuestros hoteles correspondientes. Algunos atletas siguieron el festejo mientras que otros se fueron a descansar, el décimo doceavo festival internacional de Kung Fu Shaolin de China había llegado a su fin.

 

El evento reunió alrededor de 2,200 participantes, es notable que el Kung Fu se hace cada vez más popular y China no escatima en inversión y esfuerzo para que esto suceda. Cabe destacar la participación de países como Indonesia, Ucrania o Canadá que trajeron más de 50 participantes cada uno, muchos de muy buen nivel. Pero al final, más allá de los reconocimientos y las medallas, me quedo con la hermandad, el respeto y la pasión de todos los que asistimos. Es verdaderamente motivante ver a cuantas personas les ha cambiado la vida esta hermosa disciplina, que comienza como un deporte o una práctica rutinaria y poco a poco termina por abarcar todas las acciones de nuestra vida, es entonces cuando todo lo que hacemos lo hacemos con la filosofía del Kung Fu. Sin duda, esta es una experiencia imperdible para todo amante del Kung Fu y espero que la próxima vez vengan más atletas mexicanos y cada vez que uno de nosotros pase a competir, se pueda escuchar fuerte y al unísono “México, México!”.

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Una felicitación muy especial para el instructor Hugo Sanchez R.  de parte de todos sus compañeros del Templo Shaolin de México y de Estados Unidos por la medalla de plata obtenida para México!  Así como una invitación para todos los miembros y amigos del TSM AC  para participar en el selectivo a realizarse en 2019 para enviar a más jóvenes de nuestro templo a participar el próximo año.  Muchas gracias también a SiFu Du por su apoyo a la familia Shaolin de México, a nuestro G.M. Shi Yan Ming por motivar nuestro corazón y nuevamente a nuestro compañero, hermano e instructor Hugo por ser nuestro apoyo incondicional en China desde hace 5 años. 

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